sábado, 13 de septiembre de 2014

41 años del Derrocamiento de Salvador Allende


"Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos."
                                                                                                                       -- Salvador Allende


Ayer se cumplieron 41 años del sangriento derrocamiento de Salvador allende a mans de la derecha chilena y de la CIA. Según documentos liberados por el gobierno de Estados Unidos la expresión que encabeza este escrito fue la compartida en la reunión realizada en la Casa Blanca entre Richard Nixon y Henry Kissinger, en 1970, como consecuencia del triunfo de Salvador Allende en Chile, al momento de decidir iniciar la conspiración económica para acabar con el Gobierno de la Unidad Popular, dirigido por aquel Presidente que forma parte desde el 11 de septiembre de 1973 de los próceres populares de Nuestramérica.
Ahora sabemos que el proceso político chileno desde 1970 hasta 1973 fue presidido y saboteado por una conspiración externa -de la que eran conscientes Allende y su alianza-, dirigida por Nixon y Kissinger, y los intereses de la burguesía de ese país imperialista, y ejecutada por sus agentes propios y por agentes de la burguesía, de las clases medias socialcristianas y de derechas, y por la casta militar chilena.

La CIA y el Golpe de 11 SEPT 1973


En los años '60 y a principios de los '70, la CIA llevó a cabo proyectos específicos de actividades encubiertas en Chile como parte de la política del Gobierno de los Estados Unidos para intentar influir en los acontecimientos de Chile. Aquéllos aquí reconocidos aparecen descritos más abajo. El objetivo arrollador -firmemente anclado en la política de este período- era desacreditar a los líderes políticos marxistas leninistas, especialmente al Dr. Salvador Allende, y fortalecer y animar a sus oponentes civiles y militares para que les impidieran llegar al poder.
Panorama de las actividades encubiertas. Bajo la dirección de la Casa Blanca y los comités de coordinación de política inter agencias, la CIA llevó a cabo las actividades encubiertas descritas más abajo. Consistieron en esfuerzos propagandísticos sostenidos, incluyendo el apoyo financiero a los mayores medios de comunicación, en contra de Allende y otros marxistas. Los proyectos de acción política brindaron apoyo a los partidos políticos elegidos para tal fin antes y después de las elecciones de 1964 y tras la elección de Allende en 1970.
En abril de 1962, el "Grupo Especial del Panel 5412" ("5412 Panel Special Group") -un cuerpo del subgabinete encargado de revisar las propuestas de acciones encubiertas- aprobó una propuesta para llevar a cabo un programa de ayuda financiera encubierta al Partido Demócrata Cristiano (PDC) en sustento de la candidatura presidencial de Eduardo Frei en 1964.
Asimismo, en 1962, la CIA comenzó a prestar apoyo a un grupo de acción cívica que desarrolló diversas actividades de propaganda, incluyendo la distribución de pósters y panfletos.
En diciembre de 1963, el Grupo 5412 acordó una ayuda económica en un único pago al Frente Democrático, una coalición de tres partidos que agrupaba de moderados hasta conservadores, en apoyo a la campaña presidencial del Frente.
En abril de 1964, el Grupo 5412 aprobó un programa de acción política y propagandística para las entonces próximas elecciones presidenciales de septiembre de 1964. En mayo de 1964, tras la disolución del Frente Democrático, la "Comisión 303", sucesora del Grupo 5412, acordó brindar al Partido Radical ayuda encubierta adicional.
En febrero de 1965, la Comisión 303 aprobó una propuesta para otorgar apoyo encubierto a los candidatos, seleccionados a tales efectos, a las venideras elecciones al Congreso.
En 1967 la CIA estableció un mecanismo de propaganda para colocar cuñas en radio y medios de comunicación.
En julio de 1968, la Comisión 303 aprobó un programa de acción política en apoyo de candidatos moderados, individuales, que concurrían a las elecciones legislativas de 1969.
Como resultado de las actividades de propaganda del año 1968, en 1969 la "Comisión 40" (sucesora de la Comisión 303), aprobó el establecimiento de un taller de propaganda.
En la campaña para las elecciones presidenciales de 1970, la Comisión 40 ordenó a la CIA que llevara a cabo "operaciones de sabotaje" para impedir la victoria de Allende.
Como parte de la estrategia conocida como "Plan de Acción I" (1) y dirigida a impedir que Allende tomara posesión de su cargo tras las elecciones del 4 de septiembre, la CIA pretendió influir en la votación que había de hacerse en el Congreso por requerimiento constitucional, ya que Allende no ganó las elecciones por mayoría absoluta.
En el marco de la estrategia conocida como "Plan de Acción II" (2), a la CIA se le ordenó buscar el modo de promover un golpe que impidiera a Allende tomar posesión del cargo (ver exposición más abajo).
Mientras Allende estaba en la presidencia, la Comisión 40 aprobó la reorientación de las operaciones del "Plan de Acción I", lo cual, combinado con un renovado esfuerzo para apoyar al PDC en 1971 y un proyecto para suministrar ayuda al Partido Nacional y al Partido Radical Democrático en 1972, se tradujo en la inyección de millones de dólares para fortalecer los partidos políticos de oposición. La CIA también suministró ayuda a grupos militantes de extrema derecha para debilitar al Presidente y generar una atmósfera de tensión.
Apoyo al Golpe de 1970. Bajo el "Plan de Acción II" de la estrategia, la CIA buscaba promover un golpe que impidiera a Allende tomar posesión del cargo después de que éste obtuviera la mayoría en las elecciones del 4 de septiembre y antes de que el Congreso chileno ratificara su victoria, requisito éste derivado de la Constitución al no haber obtenido una mayoría absoluta. La CIA trabajó con tres grupos diferentes de conspiradores. Los tres grupos dejaron claro que cualquier golpe requeriría el secuestro del Comandante del Ejército, Rene Schneider, quien era de la firme opinión de que la Constitución requería que el Ejército permitiera a Allende asumir el poder. La CIA estuvo de acuerdo con esta aseveración. Si bien la CIA suministró armas a uno de los grupos, no hemos hallado información en el sentido de que la intención de los conspiradores o de la CIA fuera la de asesinar al General. En un momento posterior se suprimieron los contactos con uno de los grupos de conspiradores debido a sus tendencias extremistas. La CIA suministró gas lacrimógeno, subametralladoras y munición al segundo de los grupos. El tercer grupo intentó secuestrar a Schneider, hiriéndole de muerte en el ataque. La CIA había animado a este grupo, con anterioridad, a dar un golpe, pero retiró su apoyo cuatro días antes del ataque porque, conforme a la evaluación hecha por la Agencia, el grupo no llevaría a cabo la empresa exitosamente.
Conocimiento de la conspiración para el golpe de 1973. Aunque la CIA no instigó el golpe que terminó con el Gobierno de Allende el 11 de septiembre de 1973, estaba al corriente de la maquinación del mismo por parte de los militares, tenía relaciones para recabar información de inteligencia con algunos de los conspiradores, y dado que la CIA no desalentó la toma del poder por los golpistas y había instigado un golpe en 1970, apareció probablemente como que lo toleraba.
No había manera de que nadie, incluyendo la CIA, pudiera haber sabido que Allende rechazaría la oferta de los golpistas de sacarle sano y salvo del país y de que, en cambio -con el Palacio de la Moneda en llamas y bajo el fuego de los tanques y el bombardeo de la aviación- optaría por quitarse la vida.
Conocimiento de las violaciones a los derechos humanos. Los funcionarios de la CIA estaban al corriente e informaron a analistas y políticos en 1973 que el General Pinochet y las fuerzas que terminaron con el Gobierno de Allende estaban llevando a cabo una dura campaña en los meses que siguieron al golpe contra militantes de izquierdas y todos aquéllos tenidos por enemigos políticos. Las actividades de algunos servicios de seguridad hacían prever un esfuerzo a largo plazo para suprimir a los oponentes. En enero de 1974, a los funcionarios de la CIA y personal a su servicio se les encargó rendir informes sobre las violaciones de los derechos humanos a manos del Gobierno chileno.
Nexo con los servicios de seguridad chilenos. La CIA tenía vínculos relacionales en Chile con el propósito principal de asegurar la colaboración a la hora de recabar información de inteligencia sobre blancos externos. La CIA ofreció asesoría a estos servicios en organización interna y entrenamiento en el combate contra la subversión y el terrorismo desde el extranjero, no en el combate contra los oponentes internos al Gobierno. La CIA utilizó también este vínculo para advertir a estos servicios en relación con los abusos a los derechos humanos en Chile. La comunidad política y la CIA reconocieron que estas relaciones abrieron la puerta a la posible identificación de la CIA con las operaciones internas de los servicios de enlace que llevaban aparejados abusos a los derechos humanos, pero concluyeron que el contacto era necesario para la misión de la CIA.

Propaganda en apoyo al Régimen de Pinochet. Tras el golpe de septiembre de 1973, la CIA suspendió la financiación para nuevas operaciones encubiertas pero continuó con algunos proyectos de propaganda ya en marcha, incluyendo ayuda para los medios de comunicación comprometidos con generar una imagen positiva de la Junta Militar. Individuos chilenos que habían colaborado con la CIA pero que no actuaban bajo la dirección de la misma contribuyeron a la preparación del "Libro Blanco", un documento con el que se buscaba justificar el derrocamiento de Allende. Contenía la alegación de que los militantes de izquierdas tenían un plan secreto, el "Plan Z", para asesinar al alto mando en los meses anteriores al golpe, cosa que la CIA creyó ser probablemente una desinformación proveniente de la Junta.

Conocimiento de la "Operación Cóndor". En el año posterior al golpe, la CIA y otras agencias del Gobierno de los Estado Unidos estaban al tanto de la existencia de una cooperación bilateral entre los servicios de inteligencia de la región para el seguimiento de actividades de, y, al menos en varios casos, asesinar a, oponentes políticos. Esta cooperación sería la precursora de la Operación Cóndor, un acuerdo establecido en 1975 para el intercambio de inteligencia entre Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Ver mas en este enlace: Informe Hinchey

4 DE SEPTIEMBRE: UNA RESEÑA HISTÓRICA

6 Septiembre 2013 , Escrito por Concejal Maximiliano Miranda Hernández
CONCEJO MUNICIPAL N° 25 DEL 4 de Septiembre 2013
DISCURSO EN HOMENAJE AL 4 DE SEPTIEMBRE.....
(DISPONIBLE EN ACTA)
4 DE SEPTIEMBRE: UNA RESEÑA HISTÓRICA
UNA RESEÑA HISTÓRICA DE UN 4 DE SEPTIEMBRE.
Aquel día era viernes 4 de Septiembre de 1970 en que ya despuntaba la primavera.
El país amaneció con buen tiempo, los aromos floridos perfumaban el ambiente. Parecía un día normal, pero el gran número de fotografías de los candidatos colocados en las ventanas de las casas y en los vidrios de los automóviles, revelaba que en esa jornada iba a realizarse una trascendental elección presidencial, que causaba expectación mundial.
Salvador Allende se despertó con la sensación que ese día iba a ser el más importante de su vida, al ver cumplido su sueño de ser presidente e instaurar el socialismo en el país, “con sabor a vino tinto y empanadas”.
Se habían debido sortear múltiples obstáculos para ser denominado por la Unidad Popular.
El himno “Venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper...la miseria sabremos vencer...” y el lema “El pueblo unido jamás será vencido”…. se habían escuchado a lo largo y ancho de Chile.
Salvador Allende vislumbraba que por fin podría realizar su postergado sueño de implantar el socialismo por la vía electoral, siendo en ello pionero en el mundo, lo que probaría que se podría llegar al poder a través de las urnas.
Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista, estaba sereno y con tranquila expectación. Su rol en la denominación de Salvador Allende por la Unidad Popular en las prolongadas y polemizadas negociaciones había sido fundamental.
Para él, Salvador Allende era el mejor candidato que la izquierda podía presentar para tener posibilidades de ganar la presidencia.
Tenía fundada confianza del triunfo del postulante del Partido Socialista, él confiaba totalmente en el espíritu revolucionario y la inquebrantable consecuencia política de Allende, un demócrata a toda prueba.
Lo conocía bien, pues lo había acompañado en las sucesivas campañas presidenciales desde 1952, estableciendo un sólido compañerismo.
Ese día viernes, El Mercurio, en su editorial, manifestaba: “Somos los primeros en concordar con el propósito de que se respete sin reservas la voluntad del electorado”.
“Este diario incluso ha insistido en que la interpretación constitucional más equitativa es la consagrada por la costumbre y que concede el triunfo al candidato que obtiene la primera mayoría de los sufragios”.
Este era el reflejo de la confianza de la derecha en el triunfo de Alessandri.
La prensa de derecha le dio amplia cobertura a un cable de la agencia UPI, fechado el día anterior, proveniente de New York, reproduciendo un comentario del Washington Daily News, que fortalecía la campaña del terror contra la Unidad Popular. En este se expresaba:
“Una victoria de Allende, ya sea en los comicios presidenciales o en el Congreso, constituiría un golpe a la libertad de todo el hemisferio occidental y un aliciente para Castro. Confiemos –más aún oremos- que los votantes chilenos tendrán la prudencia necesaria para evitar que su país caiga víctima del despotismo rojo, el terrorismo y el robo sistemático de sus ciudadanos”.
Los titulares del diario El Siglo eran:
“La Patria te llama a votar por Allende. A derrotar por fin el hambre, la injusticia, el engaño e imponer bienestar para la familia chilena”. Bajo una gran fotografía de Allende, decía “¡A votar a primera hora!
Después de las 16.00 horas, las radioemisoras y la Televisión, empezaron a entregar resultados ampliamente favorables a Alessandri, que lo señalaban duplicando a Allende y triplicando a Tomic.
Eran el escrutinio de las primeras mesas de hombres de Santiago.
El pesimismo cundió entre los partidarios de Tomic y Allende, aún cuando estos últimos mantenían ciertas esperanzas que la situación se revirtiera al contabilizarse los votos de provincias.
Alrededor de las 17.00 horas, comenzaron a embanderarse las casas del barrio alto de Santiago y a salir gente a la calle, gritando y bailando, proclamando la victoria del candidato de derecha.

Pero, después de las 19:00 horas, la situación comenzó a experimentar un vuelco.
Todas las provincias del Norte, O'Higgins, Curicó, Talca, Concepción y Magallanes, fueron ampliamente favorables a Allende.
Entre los allendistas, pegados a la televisión o las radios, comenzó a expandirse una ola de júbilo y emoción ante el inminente triunfo de su líder.
A las 19:30 horas, Allende sumaba 239 mil votos, contra 193 mil de Alessandri.
Frente a esta clara ventaja, en las sedes de los partidos de la Unidad Popular, empezaron las celebraciones.
A las 22:30 horas, Salvador Allende mantenía la delantera.
Pasada la medianoche se dieron los resultados definitivos.
Allende: 1.075.616 (36.3%)
Alessandri 1.036.278 (34.9%)
Tomic 824.849 (27.8%).
4 DE SEPTIEMBRE: UNA RESEÑA HISTÓRICA
Ese mismo anochecer del día viernes 4 de septiembre de 1970, intencionadamente se hizo circular el rumor que masas enardecidas iban a asaltar las casas del barrio alto de Santiago, esto con la esperanza que se produjera un golpe.
Consciente de esta amenaza, Allende solicitó al jefe de plaza de Santiago para que le autorizara el hacer esa misma noche, una concentración para dirigirse a sus partidarios, llamándolos a la tranquilidad y a evitar las provocaciones.
Desde un balcón del viejo edificio de la Federación de Estudiantes, frente a la Biblioteca Nacional, Allende pronunció el llamado “discurso de la victoria”:
Expresó: (Fragmentos)
“Con profunda emoción les hablo desde esta improvisada tribuna por medio de estos deficientes amplificadores.
¡Qué significativa es –más que las palabras- la presencia del pueblo de Santiago que, interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, se congrega para reafirmar la victoria que alcanzamos limpiamente el día de hoy………
“Yo les pido a ustedes que comprendan que soy sólo un hombre, con todas las debilidades y flaquezas que tiene un hombre; y si pude soportar –porque cumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu de venganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal y que se lo debo a radicales, socialistas, comunistas, socialdemócratas, a gentes del MAPU y del API y miles de independientes”.
“Se lo debo al hombre anónimo y sacrificado de la patria. Se lo debo a la humilde mujer de nuestra tierra”…
“Le debo este triunfo al pueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre”.
“ Por eso, esta noche, que pertenece a la historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionante reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de las fronteras de la propia patria. Para los que están en la pampa o en la estepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, , el pequeño comerciante o industrial,, para el hombre y la mujer de Chile, para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la gran tarea común y colectiva”.
….”es honesto hacerlo así, reconocer que el gobierno (de E. Frei) entregó las cifras y los datos de acuerdo con los resultados electorales. Quiero reconocer que el jefe de plaza, general Camilo Valenzuela, autorizó este acto, acto multitudinario, en la convicción y la certeza que yo le diera de que el pueblo se congregaría, como está aquí, en actitud responsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetado, respetado en su vida y respetado en su victoria, el pueblo sabe que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre”….
“Les pido que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada y que esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile y cada vez más justa la vida en nuestra patria”.
Sólo el domingo 6 saldrían con sus vehículos a las calles Providencia y Las Condes, tocando sus bocinas, portando banderas chilenas y retratos de Alessandri vociferando “contra el fraude hasta el final, Alessandri presidente es mandato nacional”
Comenzaba formalmente el sabotaje.
Por otro lado, el mundo progresista nacional e internacional celebró la victoria de Salvador Allende con gran entusiasmo y optimismo, pues se abría la posibilidad real y cierta de constituir una sociedad más igualitaria, solidaria y justa, bajo la conducción de un líder en quien se confiaba plenamente, logrado a través del sufragio universal.
La noticia del triunfo de Salvador Allende despertó la ira de Richard Nixon y Henry Kissinger, quienes criticarían duramente a sus funcionarios del Departamento de Estado de su país, diciendo:
….“estos idiotas que no evitaron la elección de Allende”.
Por su parte, Richard Nixon exclamaría indignado en referencia a Allende:
“¡Ese bastardo hijo de puta. Vamos a patearle el trasero!”, según se consigna en las grabaciones de la Casa Blanca y ordenó: “…hacer crujir la economía chilena”.
4 DE SEPTIEMBRE: UNA RESEÑA HISTÓRICA
El embajador Korry sería bien explícito al amenazar:
“No se permitirá que llegue a Chile ni un perno ni una tuerca durante el gobierno de Allende. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para condenar a Chile y a los chilenos a la máxima privación y pobreza, una política diseñada para durar largo tiempo a fin de acelerar las dificultades de una sociedad comunista en Chile.”
Rápidamente el gobierno norteamericano implementaría el proyecto FULLBELT para derribar a Allende.
Más tarde, el director de la CIA, Helms, confesaría:
“El presidente me ordenó instigar un golpe militar en Chile, un país hasta entonces democrático. A Nixon y a Kissinger no les preocupaban los riesgos que esto entrañaba”.
Las grandes empresas trasnacionales, como Anaconda, Kennecott e ITT, se prepararon para evitar su nacionalización, contribuyendo a combatir a Allende.
Las agrupaciones empresariales, desde la CPC, la Sofofa, la SNA, los camioneros, hasta el Comercio Detallista se prepararon para impugnar las medidas del nuevo gobierno y después asumirían actividades conspirativas y sediciosas para que fuese derrocado.
Pablo Rodríguez y Jaime Guzmán formarían Patria y Libertad para derribar a Allende.
Dirigentes de derecha como Bulnes, Jarpa, Diez y otros harían una cerrada oposición para causar desestabilización y caída del régimen de la Unidad Popular.
La fuerza de Estados Unidos aliada con los intereses chilenos, emprendería una lucha a muerte en contra del gobierno de la Unidad Popular.
Sería una batalla sin cuartel que demoraría mil días para su infausta consumación, con el prolongado quiebre de la prestigiada democracia de Chile.
Lo prolongado de esta resistencia del Gobierno de la Unidad Popular, legalmente constituído contra estas fuerzas tan incontrarrestables, se debió a la vitalidad y profundo humanismo que implicaba el anhelo de igualdad, justicia social y solidaridad del proyecto de Salvador Allende.
Se pretendía que los trabajadores fuesen tratados con dignidad, percibiendo remuneraciones y jubilaciones justas; eliminar el afán de lucro como motor del desarrollo; proveer una educación que promocionara la movilidad social y no la segregación; dar a todos una buena atención en salud; alentar la participación ciudadana; impedir la concentración de la riqueza en unos pocos privilegiados, ayudar al mediano y pequeño empresario, en fin, privilegiar siempre el bien común. La aplicación de las 40 medidas que hasta hoy tienen vigencia política.
Pese a las dificultades de desabastecimiento, paros empresariales y sabotajes, el gobierno de la Unidad Popular mantenía un alto porcentaje de adhesión, reflejado en la alta votación de marzo de 1973 la que llegó al 44% del electorado.
Aún podría haberse mantenido la institucionalidad democrática si no se hubiese producido la alevosa traición de Augusto Pinochet y la cúpula militar, traición a la constitución patrocinada por políticos que estaban incómodos con los cambios que fueron a golpear las puertas de los cuarteles y despertar las ambiciones de algunos de sus generales.
Pero, por desgracia, la historia no puede retrotraerse y tantas esperanzas quedaron frustradas, desencadenándose la gran tragedia sobre el país, cuyas secuelas aún persisten.
El director de la CIA en 1973, William Colby, describiría la exitosa actuación de su organismo en Chile, durante el gobierno de la Unidad Popular en forma bastante gráfica.
Comentaría que consistió en: ….“un prototipo o experimento de laboratorio para probar las técnicas de gran inversión económica, destinada a desprestigiar y derrocar a un gobierno”.
Esta práctica imperialista es aplicada hasta el día de hoy en diferentes latitudes del mundo.
Para que nosotros estemos aquí reunidos, han habido muchos hermanos sacrificados, presentes y ausentes, otras generaciones con otras vistas de la historia y sensibilidad de ella, por lo cual se ha reconquistado la democracia en donde diferentes actores sociales conforman la Concertación de Partidos por la Democracia, que hoy se renueva y refunda con esta nueva realidad circundante con un nuevo proyecto político, en donde hoy nos movemos nuevamente, por un objetivo común: nace y se constituye la Nueva Mayoría.
En un día como hoy es de justicia el recordar nuestra historia de la cual de una u otra forma, hemos sido actores activos o pasivos pero actores al fin.

4 DE SEPTIEMBRE: UNA RESEÑA HISTÓRICA

Salvador Allende Gossens, un hombre que sólo fue un intérprete de un sueño y un anhelo social de grandes movimientos humanos de chilena hermandad, un demócrata y un republicano de fina cepa y alta ética política y moral, -a quien dedico con dolida emoción esta reseña histórica en honor a su nombre, a una época de Chile, a una nación herida que no logra sanar por la ausencia de justicia y reencuentro por no llegan a su seno sus hijos desaparecidos.



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