martes, 19 de agosto de 2014

Capitalismo Humano en la WW2

Cuando la cerveza Guinness salvó a Irlanda durante la Segunda Guerra Mundial

A los beneficios ya conocidos del consumo moderado de cerveza, hoy vamos a añadir el de ser la responsable de que Irlanda pudiese mantener su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Arthur Guinness, fundador de la cerveza Guinness en Dublín (Irlanda) en 1759, fue un empresario atípico para la época -incluso lo sería hoy en día-. Además de preocuparse de que su negocio fuese rentable, también se preocupó del bienestar de sus trabajadores y de los más necesitados de la sociedad: fundó organizaciones benéficas, construyó viviendas sociales para los más pobres… Sus herederos mantuvieron la política del fundador: todos los trabajadores que lucharon en la Primera Guerra Mundial recuperaron sus puestos de trabajo cuando regresaron a casa y, durante este tiempo, sus familias recibieron la mitad del salario habitual de estos trabajadores; a finales de los años 20, su salario era un 20% mayor que en la competencia, disponían de becas para la educación de los hijos, tenían cubiertos los gastos médicos… algo así como los trabajadores del tío Google en la actualidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, Guinness prometió a todos los soldados británicos que tendrían una botella de su cerveza negra el día de Navidad. Incluso trabajadores ya jubilados se presentaron como voluntarios en las fábricas para ayudar a cumplir aquella promesa.


St._James's_Gate_Brewery,_Dublin,_Ireland
En 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, el Primer Ministro Eamon De Valera declaró la neutralidad de Irlanda. Aquella decisión nos gustó nada en Londres y provocó el enfado de Winston Churchill, en aquel momento Primer Lord del Almirantazgo. A pesar de todo, Irlanda mantenía su independencia política y nada se podía hacer desde Londres… o eso creía De Valera. En 1940, y ya como Primer Ministro, Churchill comienza su jugada maestra para obligar a Irlanda a romper su neutralidad y poder utilizar los estratégicos puertos irlandeses.


Churchill-Karsh1

Su macabro plan consistía en estrangular la economía irlandesa, con escasos recursos naturales y peligrosamente dependiente de los suministros británicos. Para ello, Churchill ordenó cortar los suministros de fertilizantes, gasolina, carbón… e incluso cereales. La economía irlandesa se derrumbó y el hambre comenzó a instalarse entre sus habitantes. En 1941 la situación de Irlanda era desesperada y De Valera comenzaba ya a plantearse ceder ante la pretensiones de Churchill, cuando apareció en escena Guinness. En marzo de 1942, en un esfuerzo por preservar el cereal para el pan, el gobierno irlandés impuso restricciones y prohibió la exportación de cerveza. Algo que en teoría poco o nada afectaba al plan de Churchill, dio un giro de 180º cuando las tropas británicas comenzaron a protestar por la escasez de Guinness (incluso hubo disturbios callejeros en Belfast). Por aquello de mantener la moral alta de los soldados, el gobierno británico volvió a suministrar cereal para mantener las exportaciones de cerveza. De Valera entendió que la Guinness era su baza para recuperar los suministros y su economía. Al poco tiempo, volvieron a prohibir la exportación alegando que no tenía suficiente carbón para seguir manteniendo la producción. Los británicos volvieron a suministrar carbón. Poco a poco, y manteniendo este patrón de intercambio, Irlanda consiguió recuperar los suministros, su economía y mantenerse neutral… a pesar de Churchill.

lunes, 18 de agosto de 2014

Desperdicio Mundial de Alimentos

El escándalo del desperdicio mundial de alimentos

12 agosto, 2014 

desperdicio alimentos comida 

El actual sistema económico mundial, cuyo objetivo primordial es la producción masiva de productos independientemente de su uso, lleva en el caso particular de los alimentos a una terrible paradoja, mientras más de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo sin embargo se desperdicia alrededor del 25-30% de la producción mundial de alimentos.

Así por ejemplo en Europa tal y como indica el siguiente gráfico



se desperdician cientos de kilogramos de comida por habitante y año debido a múltiples factores: restos sobrantes de comidas en hogares y restaurantes, mala conservación o almacenamiento de los alimentos, productos caducados, caida de los precios, etc. Y aunque en todos los países europeos se produce este fenómeno, el record de ineficiencia alimenticia europea alcanza su máximo en Bélgica (con 345 kg/habitante y año) y en Holanda con unos increíbles 541 kg/habitante de desperdicio anual alimentario. Y por supuesto en EEUU este derroche es todavía mayor, ¡más de 1.000 kg/habitante y año!


RESUMEN

El estudio destaca las pérdidas que se producen a lo largo de toda la cadena alimentaria, evalúa su trascendencia y establece sus causas así como las posibles maneras de prevenirlas. Los resultados del estudio sugieren que alrededor de un tercio de la producción de los alimentos destinados al consumo humano se pierde o desperdicia en todo el mundo, lo que equivale a aproximadamente 1 300 millones de toneladas al año. Esto significa obligatoriamente que cantidades enormes de los recursos destinados a la producción de alimentos se utilizan en vano, y que las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por la producción de alimentos que se pierden o desperdician también son emisiones en vano.

PÉRDIDAS Y DESPERDICIO DE  ALIMENTOS EN EL MUNDO


domingo, 17 de agosto de 2014

Cuando el hombre sea obsoleto

El día que el hombre sea obsoleto

 

 
La evolución de la tecnología evidencia que muchos puestos de trabajo serán innecesarios.

Las máquinas algún día reinarán este planeta, eso es lo que nos dicen muchas de las obras de ciencia ficción de hoy y de la historia. Desde la creación de máquinas capaces de pensar por si mismas a máquinas que pueden convertirse en personas. La ciencia ficción siempre ha intentado pensar en extremos, y que una máquina reine el mundo, es ciencia ficción. O casi.

Este vídeo del canal CGP Grey discute uno de los temas más importantes a los que se enfrenta la humanidad en este y el próximo siglo: La falta de trabajos. Este posible futuro es algo que asusta a mucha gente, máquinas que reemplacen tu trabajo, es algo que ha pasado antes, que está pasando hoy y que seguirá pasando.

Uno de los casos más evidentes del avance de la tecnología y de la eliminación de puestos de trabajo lo encontramos durante principios del siglo XX, donde el caballo y las mulas eran “la tecnología” más usada. Generaban energía. Energía para mover cosas y hacer funcionar herramientas. Pero entonces Ford introdujo el automóvil y la población de caballos, burros y mulas cayó drásticamente.

La tecnología había logrado reemplazar a unos trabajadores porque estos no necesitaban descansar, no se quejaban o había que mantenerlos tanto como a un animal. Lo más importante, los automóviles son económicamente más sostenibles que los animales.
Humanos y caballos

Viajamos de nuevo a nuestra era. Hoy en día es más común ver grandes factorías con robots que hacen una tarea, pero que la hacen repetitivamente, sin cansarse, sin quejarse y sin pedir mejoras salariales. Los robots son el automóvil de principios del siglo XX y reemplazan a los caballos del siglo pasado, nosotros.

 
 
Automóvil presidencial de 1909 / Shorpy

«La economía siempre gana» dicen en CPG, y esta es una realidad que nos ha acompañado durante toda la historia. Nuestra evolución no es más que una historia de encontrar mejores herramientas para ir más lejos con un coste menos elevado.

¿Cómo de efectiva es esta nueva economía de robots y automatismos? No tanto como se piensa. No se trata de que una persona que gana el mínimo estimado por un gobierno sea muchísimo más caro que un robot que hace su tarea, se trata que el robot lo hace un poco mejor y durante las 24 horas del día.

Pongamos como ejemplo los automóviles que se manejan solos. No tienen que ser los mejores conductores del mundo, se trata de que sean un poco mejores que nosotros. Con una red de automóviles capaces de conducirse solo por carreteras y que pueden intercambiar información, miles de puestos de trabajo que están relacionados con accidentes y desarrollo de sistemas de seguridad se perderían. Porque simplemente se ha encontrado la forma de que ningún automóvil autómata se choque con otro.

Es la teoría del coste, tiempo y precisión. Si es más barato, le lleva menos tiempo y es un poco más preciso, automáticamente ganará frente a una persona.

La Economía necesita humanos


Pero esto no quiere decir que en un futuro las máquinas tomen todos los puestos de trabajo más básicos, la economía mundial prevé la eliminación de todos esos puestos pero escalonadamente, dando una maldita esperanza cuando es una batalla perdida.

La economía necesita consumidores que compren una y otra vez productos para crecer, para ello se necesitan trabajos y tres tipos de clases económicas, injustas, pero básicas según nuestro modelo actual de consumismo.

Ya nos encargaremos de crear una nueva generación de puestos de trabajos en el futuro, mientras los robots y los automatismos se hacen poco a poco más fiables y precisos.