viernes, 24 de octubre de 2014

El Paro en cifras y mentiras

"Contratos de risa", "58 euros al mes", "horas extras en negro": la otra cara de la subida del empleo. Contratos precarios para bajar el paro --es decir maquillar las cifras para que pasen en los diarios de circulación nacional --  y rellenar espacios. El número de parados baja a costa de los contratos temporales (barrer la basura debajo de la alfombra ). Los sindicatos califican el descenso del desempleo como "estacional y precario". La contratación temporal del verano facilita la caída récord del paro.

Precariedad laboral por doquier...

Contratos temporales que se renuevan día a día, horas extras en negro, sueldos que no alcanzan los 60 euros mensuales... es la otra cara de la subida del empleo, la del trabajo precario y mal pagado que, eso sí, ha propiciado que las cifras de paro de la EPA del tercer trimestre del año hayan experimentado una bajada de 151.000 personas, situando la cifra de parados en 5.427.700 personas, el 23,67% de la población activa. Muchos son trabajos creados durante la temporada estival, pero los distintos testimonios de trabajadores con contratos temporales o a tiempo parcial recopilados por el portal web 20minutos indican que la precariedad no es una flor de verano, y que lleva mucho tiempo instalada en nuestro sistema económico: "El último trabajo que he encontrado es hasta fin de obra y me pagan a cuatro euros la hora. Es temporal y dependo de las horas extra que me conceda la empresa para llegar a fin de mes", indica una trabajadora de 37 años que evita ofrecer su identidad por miedo a represalias. "Llevo mes y medio, pero no me quejo. El anterior curro en el que estaba me pagaban más, pero era un catering del aeropuerto y no sabía si iba a currar hasta el mismo día en el que me llamaban, cuando me decían el horario. Firmaba un contrato cada jornada y los días libres no cobraba", asegura esta misma empleada. En toda mi carrera no he tenido nunca un contrato indefinidoOtro ejemplo es el de Juan Arias, diseñador web gijonés de 31 años (actualmente reside en Madrid): "Yo me incorporé al mercado laboral con la crisis, y como no encontraba trabajo hice un ciclo formativo más hace dos años. En Gijón trabajé seis meses. En Madrid he encontrado otro empleo, con un contrato de seis meses que se me acaba ahora. En toda mi carrera (13 años de vida laboral) no he tenido nunca un contrato indefinido, en mi vida", dice. Esta asturiano considera que se están maquillando las cifras de empleo "con contratos de risa": "Esta precariedad causa problemas en la vida, como que no puedo acceder a vivir yo solo en un piso (comparto con mi hermana y su marido). No tengo un contrato con el que avalar a un propietario y asegurarle que permaneceré allí pagando el tiempo acordado. ¿Recuperación? Estamos peor que hace cino años", asegura. Por su parte, Manuel, padre de familia de 51 años, es un exoficial de obra que encontró trabajo hace unos meses como camarero. Era lo único que encontraba. "En el contrato me aseguraban cuatro horas, pero trabajaba diez. Lo dejé el mes pasado, aunque me vi negro para que me pagaran la última mensualidad", dice. Y es que los contratos temporales han subido en 122.400 durante este penúltimo trimestre, mientras que los indefinidos han disminuido en 26.300. De hecho, las actividades laborales donde se crean más puestos de trabajo se caracterizan por su estacionalidad, como el turismo, la agricultura o la construcción. Así, UGT no ha dudado en calificar este descenso del desempleo como "estacional, temporal y precario". 

A 3,6 euros la hora

 Estacional, temporal y precario es precisamente el tipo de empleo que encontró Carlota E. Ramírez. Tal y como publica en un blog de Internet, esta joven universitaria empezó a trabajar este verano, recién llegada de Erasmus: "Se trataba de una tienda verde situada en lo mejor del barrio de Salamanca. Mi primer sueldo: 58 euros. A 3,6 euros la hora", explica. "Me contrataron para trabajar únicamente los domingos, con un sueldo de 104, 76 euros al mes, a 6,54 euros la hora, lo cual me pareció bien", explica. Sin embargo, al final de mes, con la deducción de los impuestos, el sueldo de Carlota se quedó a la mitad, lo que le daba para pagar el abono transporte y poco más. Carlota cuenta como llamó repetidas veces a su jefe por si había algún error en la nómina (la retenían casi la mitad de su salario bruto), sin que la contestaran. Al final, abandonó su puesto de trabajo: "Tuve ganas de llorar. Me sentí humillada y, sobre todo, me dio rabia". Tuve ganas de llorar. Me sentí humillada y, sobre todo, me dio rabia"La reforma laboral y las nefastas políticas de empleo siguen produciendo un incremento de la precariedad laboral y de la temporalidad, que ha aumentado en 0,6 puntos en la Comunidad de Madrid, con efectos perversos sobre todo en las mujeres", manifiesta Mª Cruz Elvira, secretaria de Empleo en CC OO de la Comunidad de Madrid. "Estos datos, lo único que ponen de manifiesto es que no existe recuperación económica real: el trabajo que se crea es cada vez más precario, de pocas horas, aumentando las desigualdades y la pobreza para la mayoría de la población", apostilla Elvira. La opinión del secretario ejecutivo federal de Economía y Empleo de IU, José Antonio García Rubio, apunta en la misma dirección:

"La precariedad laboral aumenta sin parar y, pese a las cifras, el número de contratos indefinidos baja en más de 26.000 personas".
Comentarios de profesionales afectados: 
"En toda mi carrera no he tenido nunca un contrato indefinido"
"Tuve ganas de llorar. Me sentí humillada y, sobre todo, me dio rabia"


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