sábado, 18 de octubre de 2014

Motocicletas chinas, un negocio a todo gas En Venezuela


En Venezuela ruedan más motos que nunca. La producción creció 200% desde 2010.
 

 Está el motorizado que se come la luz roja. Y el que se estaciona en la acera. Los que tocan corneta entre las filas de carros en la autopista. El mototaxista que lleva a la señorita con tacones o al encorbatado en flux. El mensajero que zigzaguea una tranca a hora pico. Los que arman el ruidoso cortejo de un funeral y los que llevan de “parrilleros” a sus niños para la escuela. Los que “suben cerro” y los que se guardan en urbanizaciones. El que cubre sus zapatos con bolsas plásticas y se protege bajo los puentes cuando llueve. Quienes golpean -y revientan- retrovisores por cualquier reclamo.

Todos son parte de un enjambre de motores en dos ruedas que tomó las calles de Venezuela en los últimos cinco años. Se incluyen dentro del millón 500 mil motocicletas que circulan por todo el país, según el ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres.

Las motos se incorporan a un parque automotor que en 2012 registró 4 millones 129 mil 587 vehículos, según la Cámara Venezolana de Productos Automotores (Favenpa). Hay un carro por cada 7 habitantes.

Se desconocen cifras actualizadas sobre cuántas motos ruedan en el país. Voceros de la industria afirman que aunque hay datos de crecimiento de producción y ventas, existe un subregistro porque “no todas están censadas”.

En octubre de 2011, cuando el Instituto Nacional de Tránsito Terrestre (Intt) abrió el Censo Nacional de Motocicletas, solo se anotaron 6 mil unidades ese mismo mes. Para marzo de 2013, ya sumaban 261 mil. Sin embargo, esta planilla está incompleta. Según fuentes del Intt, extraoficialmente en el país hay más de 4 millones de motocicletas, la misma cantidad de carros. Si se colocan en fila india, los vehículos de dos ruedas ocuparían una distancia equivalente entre Caracas y Roma.

Cada moto criolla tiene su historia. Según cifras del gremio industrial, 80% de las unidades son de baja cilindrada (hasta 150 cc), y están armadas con piezas provenientes de China, que son ensambladas en plantas (ya sean privadas o de capital mixto) que se instalaron en el país con el empuje del Estado.

El crecimiento del parque de motos en Venezuela no es un hecho aislado. El llamado “impulso” a la industria automotriz se ha materializado en la emisión de leyes y políticas del Gobierno bolivariano para estimular la producción nacional.

Embrague
 
El Estado no solo participa como rector de políticas, sino también como mayor accionista de tres fábricas de motocicletas (y una en trámite), algo inédito en la industria automotriz en Venezuela, afirma Luis Scarcioffo, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Motociclo (Cavem), con más de tres décadas de experiencia en el sector.

Venezolana de Motos es la empresa mixta de más reciente creación. El 24 de septiembre de 2013 se fundó, mediante decreto presidencial Nº 416, para ensamblar motos Yamaha. 51% del capital pertenece a la Corporación de Industrias Intermedias (Corpivensa), adscrita al Ministerio de Industrias, mientras que 49% a la privada Vemoca, representante de la firma japonesa en el país.

En abril de 2012, Chávez inauguró la empresa mixta KMV- Kawasaki, en la que Corpivensa participa con 51% de las acciones y 49% corresponde a la privada KMV. Ensambla 75 unidades diariamente y tiene como meta cerrar la producción de 2013 con 8.800 motos, anunció el Ministro de Industrias, Ricardo Menéndez, en agosto de este año.

Estas dos empresas mixtas forman parte de los objetivos del Plan de la Patria 2013-2019, programa de gobierno del fallecido Hugo Chávez que continúa su sucesor, Nicolás Maduro. Las otras compañías son Autopartes Lara ( marca UnitedMotors ), creada en abril de 2011, y De Caro Motos (inoperativa desde hace tres años y que actualmente está a la espera de trámites para su transición al capital mixto).

Arrancada
 
El sector industrial y comercial de la motocicleta en Venezuela registra un crecimiento de casi 200% en los últimos tres años. Solo en 2012 se ensamblaron más de 400 mil motos, según la Asociación de Industriales, Fabricantes y Ensambladores de Motociclo (Aifem), fundada en 2009 por cinco empresas privadas creadas en la última década que firmaron convenios con el Ministerio de Industrias (MI).

Para el cierre de este año, Aifem proyecta producir unas 600 mil, según Luis Gutiérrez, director comercial de Empire Keeway, la primera ensambladora del país que cubre más de 50% del mercado nacional. De cada 10 motos que se venden en Venezuela, 5 son de esta marca china, fusión de la venezolana Empire Motors y el Grupo Qianjiang Keeway de China, que instaló la primera fábrica en 2006 mediante convenio con el despacho de Industrias. Hoy cuenta con más de 180 concesionarios en todo el país.

La empresa mantiene lazos con el Gobierno venezolano. En julio de 2012 celebró sus 10 años con un evento en el Salón Venezuela del Círculo Militar, al que asistieron el entonces ministro de Defensa, Henry Rangel Silva; y quien era ministra de Comercio, Edmée Betancourt. Allí Empire Keeway anunció la entrega de un “importante donativo para las Jornadas Socialistas Humanitarias de las Fuerzas Armadas Bolivarianas (Fanb)”, según una nota de prensa de la compañía.

Empire Keeway (también representante de la firma Benelli) fue uno de los primeros afiliados de Aifem
, al igual que Moto Delicias (Marca MD), Soloson Import (Suzuki) y Repuestolandia (Skygo y Locin). En 2010 se sumó la Corporación Kuri Sam (Bera), que también firmó un convenio ese año con el Gobierno para la instalación de plantas en el país. Entre sus alianzas, en febrero de 2012 entregó, junto al diputado Freddy Bernal (Psuv), 200 créditos “populares” para “jóvenes socialistas”.

Los socios de Aifem ensamblan hoy más de 50% de las motocicletas que se venden en el país, afirma Xiomara Hoyos, directora ejecutiva de la organización. “El Gobierno ha sido muy exitoso en las políticas de la industria de la motocicleta porque prestó todo el apoyo para desarrollarla en apenas cinco años”, afirma.

Las motos que ruedan por las calles y avenidas de Venezuela salen ensambladas de nueve plantas, instaladas en el país desde hace siete años en los estados Miranda, Carabobo, Lara y Zulia. Todas las empresas tramitaron licencia de instalación ante Industrias; además están obligadas a informar mensualmente la relación de unidades producidas y vendidas.

Roncan motores
 
El aumento de la producción responde a una demanda generada por diversos factores: problemas de movilidad de las ciudades, el poco combustible que usa la moto y sus precios, que resultan económicos frente al de los automóviles, opina Carlos Laplace, director general de Repuestolandia, que ensambla y comercializa motos de marcas Skygo y Loncin, con 20% del mercado local.

La moto se ha convertido en una importante fuente de ingresos con la figura del mototaxista, que puede ganarse hasta Bs 1.000 diarios. Además, ha penetrado en zonas rurales, donde está sustituyendo a animales de carga y apoya el trabajo en el campo”, agrega Laplace. “Es el verdadero vehículo socialista. Se venderán hoy y siempre”.

Pero también el auge de la moto se debe a las deficiencias del transporte público ante el crecimiento poblacional, agrega Celia Herrera, presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingeniería del Transporte y Vialidad (Sotravial).

Entre 2008 y 2012, Venezuela ha invertido 427,6 millones de dólares en piezas para ensamblar motos made in China, según el INE. Más de 78 compañías importaron partes para este tipo de vehículos entre 2011 y 2012, según cifras de la Cámara de Comercio de Puerto Cabello (Ccpc), por donde entraron la mayoría de los embarques con piezas completas y ensambladas. Cadivi aprobó entre 2004 y 2012 más de $1.000 millones a empresas cuya razón social es la importación, el ensamblaje, la distribución y la venta de motocicletas y partes, entre las que se cuentan los repuestos. Es una industria que mueve millones.
 

Empire Keeway bajo los precios de las motos de todos modelos

Min Industrias

 

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