domingo, 5 de octubre de 2014

Perfume: Aroma que Fascina

Perfume es una mezcla de aceites esenciales aromáticos o compuestos de aroma, fijadores y solventes utilizados para dar al cuerpo humano, animales, comida, objetos y espacios que viven "un olor agradable." los perfumes se ha sabido que existen en algunas de las primeras civilizaciones humanas, ya sea a través de textos antiguos o de excavaciones arqueológicas. La Perfumería moderna comenzó en el siglo XIX con la síntesis comercial de compuestos aromáticos tales como vainillina o cumarina, que permitió la composición de perfumes con olores previamente inalcanzable exclusivamente de compuestos aromáticos naturales solos.


 por: Carolina Quintero 
 
perfumes

Nada es tan sensual como dejar una rica estela al pasar. Conoce cómo el perfume acentúa tu encanto particular.
De las notas que componen un perfume emana un universo aromático que realza el estilo y la personalidad de esa mujer que desea ser auténtica, única y especial. Más que alcohol, agua, y esencias, el perfume es el aliado del arreglo personal.
Un gesto sutil que al rociar el cuerpo desprende un delicado ramo de rosa, jazmín, violeta u orquídea. A cóctel fresco y delicioso de mandarina, limón verde, naranja dulce o amarga. Apetitoso, como las composiciones gourmet con cacao blanco, praliné, almendra, vainilla; o exótico, con ámbar, sándalo, cedro o pachulí.
Todas estas notas se combinan entre sí, y con otras más, para concebir creaciones olfativas muy exclusivas. Perfumes con sublimes mensajes que transcienden más allá del misterio de su composición. Presentados en frascos que son auténticos objetos de lujo. Creados, incluso, por afamados arquitectos y elaborados con materiales nobles y detalles que destacan con estilo propio.
El perfume tiene un mágico poder: el de la seducción. Y cuando éste rocía la piel femenina se abre un abanico de múltiples encantos. Crea emociones, despierta sensaciones, y avisa deseos. Por eso, la gran dama de la moda francesa, Coco Chanel, decía que al perfumarse había que aplicarlo donde “una espera que la besen”. ¡Tenía razón!

Un poco sobre la historia del perfume
Esa agua olorosa que se ve de color rosada, amarilla o cristalina, a través de una singular botella, empezó con los egipcios. Ellos fueron los primeros que procesaron diversas plantas y flores naturales para obtener un ungüento que además de darles un buen aroma, evitaba las enfermedades.
Pero fueron los árabes -cuando descubrieron el alcohol en el siglo VIII- quienes impulsaron la industria del perfume. Este facilitó que los extractos, aceites y resinas aromáticas fueran diluidos para disfrutar así de esencias más refinadas y persistentes.
Con los años, la perfumería experimentó varios procesos hasta llegar a la producción en serie del perfume, como se conoce hoy, y a ser considerado como un artículo de lujo que aporta distinción y clase a quien lo utiliza.

Fragancia con identidad propia
Un perfume es una mezcla de esencias naturales o artificiales aromáticas con un disolvente –alcohol en la mayoría de los casos- y un fijador. De cómo éstas se combinen es gracias al perfumista, el bien llamado “nariz”, debido a su sentido fino del olor y de su habilidad al componer un aroma. Basado en su sentido de la estética y de la belleza, armonizará los olores de las flores, los frutos y las maderas para conseguir la estructura deseada.
La sucesión de esencias que se perciben al oler un perfume se fundamenta en lo que se conoce como “pirámide olfativa”, es decir, su estructura. Está formada por tres notas: altas, medias y bajas.
La alta o de salida provoca una primera impresión y es más corta su duración por provenir de esencias más volátiles.
La media o de corazón surge cuando desaparece la nota alta. Dura aproximadamente cuatro horas y contiene las esencias que le dan el verdadero espíritu al perfume.
La nota baja o de fondo es la más duradera, fija el perfume y aporta el aroma final.
De igual forma, el perfume pertenece a una “familia olfativa” que permite clasificarlo según su característica olfativa principal. A su vez se dividen en subfamilias. Entre las principales destacan:

Floral. Es la familia más amplia, representa a los perfumes cuyo tema principal gira en torno a una flor o a un bouquet de flores.

Cítrico / Hespéride. El carácter fresco y ligero de la bergamota, naranja, mandarina, limón y pomelo caracteriza a esta familia. Son muy volátiles, por lo que se usan en la nota de salida.

Oriental / Ambarado. Conjuga especias, esencias y flores exóticas, maderas preciosas, almizcle, vainilla y ámbar que, por lo general, se usan como notas de fondo.

Maderas. Sándalo, cedro, pino o ciprés constituyen acordes masculinos cálidos, secos, opulentos, que conforman esta familia y que a menudo se asocian con el pachulí y al vetiver.

Fougere / Helecho. Esta familia, tradicionalmente masculina, no toma su nombre de la conocida planta, sino que lo adopta de un desaparecido perfume francés, Fougère Royale de Houbigan. Evoca el ambiente del bosque al emplear musgo, madera, lavanda y cumarina a la que a veces se añaden matices aromáticos, florales o afrutados.

Chipre. Otra familia que toma su nombre de un perfume, Chypre de François Coty de 1917. Son acordes de madera, musgo de roble, pachulí y sándalo que se integran con esencias frutales o florales.

CÓMO HUELES, ASÍ ERES



Muchos perfumistas coinciden en afirmar que el estilo y la personalidad de las mujeres las inclina a elegir un aroma en particular. En ese sentido, una clásica, elegante, segura de sí misma y romántica, optará por los florales. La deportista, extrovertida, dinámica y de carácter sencillo, se inclinará por las notas cítricas. La sensual y moderna
, elegirá un aroma con notas exóticas. Hay de todo y, para todas, en la viña del perfume.




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