jueves, 27 de noviembre de 2014

WAR: The Final Solution

“Las guerras, los conflictos, todo es negocio. Los números santifican, si matas a unos pocos eres un criminal, si asesinas a miles, eres un héroe” 

                                                                 --Charles Chaplin en Monsieur Verdoux, 1947


La guerra es un conflicto organizado y, a menudo prolongado que se lleva a cabo por los Estados y/o actores no estatales. Se caracteriza por la violencia extrema, trastornos sociales y la destrucción económica. La guerra debe ser entendida como un conflicto armado actual, intencional y difundida entre las comunidades políticas, y por lo tanto se define como una forma de violencia o de la intervención política. El conjunto de técnicas utilizadas por un grupo para llevar a cabo la guerra es conocida como la guerra. La ausencia de la guerra se llama paz general.

En 2003, el premio Nobel Richard E. Smalley identificó la guerra como la sexta mayor problema que enfrenta la sociedad de la humanidad durante los próximos cincuenta años. En el 1832 el tratado De la guerra, general militar prusiano y teórico Carl von Clausewitz define la guerra de la siguiente manera: "La guerra es, pues, un acto de fuerza para obligar al enemigo a hacer nuestra voluntad."

 La Segunda Guerra Mundial (la más letal, hasta ahora conocida  de la historia) habría tenido una intensidad de M 7,7 en la escala Richardson.

La escala de Richardson.

La escala Richardson, es una escala logarítmica ( similar a la usada en el PageRank y Terremotos ) que mide la gravedad de las guerras, mide daño bélico, al que  lo llamamos M, recién podríamos hablar de “guerra” propiamente dicha a partir de M4 (10 exp 4 = 10.000 muertes) . El límite superior de la escala sería M10, es decir, cuando la eventual cantidad de bajas alcanzara el total de la población del planeta. El límite inferior Richardson lo fijaba en M0: un solo muerto, como en un asalto o una pelea de barrabravas. Pero consideraba que a escala histórica, la suma de los homicidios siempre superó a las bajas de los campos de batalla.

Richardson pensaba que a medida que los conflictos se hacían más letales, se iban distanciando, de manera que el próximo conflicto, que podría ser de grado M9, tardaría mucho en llegar. Carl Sagan sugirió que la escalada armamentista podía acortar los plazos. Sin embargo, y para nuestro bien, la carrera funcionó como una suerte de Potlatch global. No hubo una tercera guerra mundial, aunque no dejamos de tener una proliferación de armamento nuclear.

Con la información de que disponía Richardson, casi todos los conflictos de intensidad superior a M3,5 se dan entre países que tienen fronteras comunes: algo que tenía perfecta validez para las guerras “nacionales” del siglo XIX, y ha ido perdiendo importancia con la globalización de mercados y capitales. Aunque de todos modos, todavía podría explicar el absurdo armamentismo de India y Pakistán o el rearme que se está dando en América latina.

Lewis Fry Richardson:  La frecuencia con la que estallan las confrontaciones sigue la distribución de Poisson, lo que parece indicar que las guerras son un suceso aleatorio.

The Richardson's Arms Race Model

La decepción estadística

Este deseo de conocer las causas para poder predecir cuando estallará el próximo conflicto ha sido abordado en varias ocasiones. Uno de los investigadores del fenómeno bélico fue Lewis Fry Richardson. Este autor investigó todos los conflictos desde el siglo XIX hasta la década de los 1950; considerando conflicto aquel enfrentamiento donde han muerto personas por causa intencionada de otra persona; de este modo juntaba los conflictos bélicos con las muertes por asesinato y homicidio, la mezcla fue intencionada por sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial por las cuales pudo comprobar el efecto de muchas de las órdenes que vio dar y la suerte corrida por muchos soldados, enviados a la muerte a causa de esas órdenes.
Richardson tuvo la idea de catalogar las guerras según el número de muertos de una forma similar a cómo se catalogan los terremotos: según su intensidad. Así, una guerra de magnitud 6 sería en la que morirían de 1.000.000 a 9.999.999 personas; pero por todas las dificultades que halló para saber el número de muertos en una contienda (llegó a decir que resultaba más fácil saber el número de estrellas de una galaxia o de neutrinos en el universo) Richardson aplicó un índice de error de 0,5 (más menos).
Aunque Richardson no fue el primero en recopilar conflictos bélicos su trabajo es uno de los más exhaustivos, pues comenzó en 1940 y siguió hasta el año de su muerte en 1953. Según sus estudios entre 1820 y 1950 hubo 315 conflictos de magnitud 2,5 o superior (al menos 300 muertos).
Pese a reconocer que resulta muy difícil saber cuando comienza un conflicto y cuando termina, si es uno o varios al tiempo o el ya citado número de muertos; los resultados fueron decepcionantes en cierto modo:


La frecuencia con la que estallan las guerras es muy similar a la de cualquier suceso aleatorio, lo que parece indicar que las guerras son imprevisibles.
La frecuencia con la que estallan las confrontaciones sigue la distribución de Poisson, lo que parece indicar que las guerras son un suceso aleatorio. Así pues el autor concluyó que la principal causa de la guerra es la casualidad.
En segundo lugar, colocó los conflictos cronológicamente y según su magnitud, para saber si algún tipo de conflicto se repetía o si un tipo de guerra iba en aumento o en detrimento respecto a las demás. Los resultados tampoco fueron concluyentes, volviendo a mostrar una distribución muy similar al suceso aleatorio. De esta forma la conclusión es que de las guerras no se aprende a evitarlas y quela probabilidad de que estalle un nuevo conflicto es la misma para cualquier día, no importa si antes ha sucedido otro ni el tamaño de este otro.
Profundizando en su trabajo realizó un estudio de países vecinos que entraban en guerra. Midiendo las fronteras llegó a la conclusión de que un país linda con otras 6 naciones por término medio; por lo que la probabilidad de que una nación entrara en guerra con un vecino era casi del 10%, si fuera un proceso aleatorio; sin embargo la estadística indicaba que la probabilidad era del 87,33% (de 94 guerras estudiadas sólo 12 no tenían frontera común). Por lo tanto, según el matemático, otra causa de la guerra es la vecindad.
Richardson también relacionó las guerras con otros factores comúnmente indicados por los historiadores, como crisis económica o religión, llegando a otras tantas decepcionantes conclusiones:
  • La carrera de armamento no tiene porqué desembocar en un conflicto armado: de 315 conflictos sólo en 13 había una carrera de armamento preparatoria.
  • Un idioma común no evita las guerras.
  • Una crisis económica no tiene por qué desembocar en guerras civiles, ni tampoco entre estados.
  • Sólo pueblos de distintas religiones tienen más probabilidad de entablar guerras entre ellos. Así mismo parece que los pueblos cristianos muestran más belicosidad que los de otros credos, al haber intervenido en una proporción mucho mayor de conflictos que el resto.
No obstante Richardson concluyó que ni siquiera la religión es una causa de gran importancia.

  VIDEO The Final Countdown

 

Principales conflictos - Programa de Datos sobre Conflictos de Uppsala

El Programa de Uppsala Conflict Data de  Uppsala University, Sweden es uno de los más precisos y fuente de datos muy usado en los conflictos armados internacionales. Sus datos son ampliamente utilizados por los académicos y los medios de comunicación y define la "guerra", como los conflictos en los que más de 1.000 muertes relacionadas con el combate ocurridas en un año calendario.

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