viernes, 2 de mayo de 2014

Voyager I : Sonda del Espacio Profundo

La nave Voyager I vista desde la Tierra.


En 1977 fué lanzada al espacio la primera de dos sondas gemelas: comenzaba el viaje de las Voyager. Cargadas con instrumentos científicos, estas naves partieron en una misión de exploración de nuestro Sistema Solar. La misión fué un éxito y desde el primer momento nos han proporcionado innumerables datos que han permitido construir nuestra imagen del Sistema Solar. Aunque parezca sorprendente, las sondas siguen funcionando y enviando datos.


Ahora, la mayor de las dos, la Voyager I, ha vuelto a ser noticia, 37 años después de su lanzamiento: Ha llegado al espacio interestelar. Aunque aún no ha salido del Sistema Solar del todo, ya que aún le llegan partículas procedentes del Sol, la proporción de éstas respecto a las partículas de alta energía de la radiación cósmica no solar ha disminuido. Ahora, realmente, la Voyager 1 esta fuera, encarando el vacío y la oscuridad de un viaje sin fin hacia lo desconocido. El Sol no es mas que un punto brillante entre otros muchos y la Tierra es invisible.

Mientras escribo esto, la sonda Voyager I se mueve a una velocidad de unos 50.000 km/h y se encuentra a unos 34 minutos-luz. Apenas unos pasos en el océano cósmico: le quedan unos 18.000 años de viaje para llegar a la estrella mas próxima a nosotros.

Pero la Voyager I sigue viva y emitiendo datos con su antena. Su señal ha sido captada por el telescopio VLBA (very large baseline array), el radiotelescopio mas resolutivo del mundo.


Uno de los componentes del VLBA, situado en el valle Owens, California. En total son 10 elementos similares, repartidos a lo largo de los EEUU.

Y aquí está:


Este es el brillo, convertido en imagen visible, emitido por la antena de radio de 22 watios del Voyager 1, detectado por el VLBA. Esto ha permitido situarlo en el cielo:

Crédito de las imágenes: Alexandra Angelich, NRAO/AUI/NSF

Se encuentra cerca de la constelación de Ofiuco. La emisora del Voyager I, con la que nos manda sus datos, tiene una potencia equivalente a la emisora de un coche de policía. Sin embargo, para el VLBA, un radiotelescopio capaz de detectar debilísimas señales de radio procedentes de objetos astronómicos, el Voyager I, aunque muy pequeño, es un objeto muy brillante.

Un saludo desde el espacio interestelar. La nave Voyager I ahora mismo es el objeto mas lejano y mas veloz creado por el hombre. Y constituirá su legado: mucho tiempo después de que los humanos hayan desaparecido, y sus objetos hayan sido absorbidos por la Tierra, las Voyager I seguirán ahí fuera, siendo testigos de los seres que las crearon. E incluso cuando ya no exista vida sobre la Tierra, es muy posible que las Voyager sigan allí fuera, en el silencio y la oscuridad. E incluso cuando la misma Tierra sucumba bajo un Sol rojo agonizante, las Voyager proseguirán su viaje, transmitiendo el grito emitido por una especie que no quería simplemente desaparecer. Igual que alguien que graba en la pared con un cuchillo "yo estuve aquí".

Quien sabe, la probabilidad de que lleguen a otro sistema solar es extremadamente baja: realmente el espacio es, en su mayor parte, vacío, con lo que es muy posible que tardasen millones de años en encontrarse un nuevo Sistema Solar. Y mas baja aún de que otros seres inteligentes las descubran. Pero quien sabe...igual ahora otra civilización en nuestro entorno galáctico esta detectando, igual que el VLBA, la señal de radio del Voyager.
Quien sabe si un día estas pequeñas naves no solo serán nuestros testigos, sino nuestros emisarios. A lo mejor a vosotros no os importa, pero a personas como yo, estas cosas nos hacen soñar y reflexionar. Nos hacen mas humanos, en definitiva.

Las Voyager son un grito en contra del equilibrio termodinámico, que nos aguarda, paciente y omnipotente, para silenciar toda nuestra historia, nuestra consciencia y nuestro asombro. Silencio en el que están envueltas todas las civilizaciones y seres que existen y han existido en el Universo. Un grito de la angustia de una consciencia e imaginación infinitas encerradas en unos seres vivos débiles y frágiles que no quieren asumir su propia evanescencia. Un grito de la consciencia que quería saber mas acerca de lo que le rodea, de donde proviene, y de cual es su lugar en el Universo. Las sondas Voyager, mas que ciencia, son poesía. Las Voyager fueron creadas en JPL por el astrofísico Carl Sagan.

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