viernes, 23 de agosto de 2013

Efecto Goteo: Trickle Down Effect


“Much of the social history of the Western world over the past three decades has involved replacing what worked with what sounded good.”
Thomas Sowell


EL FRAUDE DEL EFECTO DE GOTEO EN LA ECONOMIA. LOS BANCOS Y SUS FALACIAS.

Durante los años ochenta y noventa, el Banco Mundial y el FMI promulgaron que algo llamado ‘Efecto de Goteo’(Trickle Down Effect) podría salvar a los pobres del mundo. En términos simples, ‘efecto de goteo’ significa que si uno da ventajas fiscales a los ricos y apoya sus industrias, la riqueza que creen terminará por beneficiar a la gente más pobre. Es decir que el dinero, como la lluvia comenzará a gotear sobre todos nosotros. Una teoría que nunca funcionó, y los países africanos y latinoamericanos que fueron forzados a seguirla se empobrecieron, no se enriquecieron, y los más pobres de esos países terminaron por pagar un precio muy elevado.

El economista John Kenneth Galbraith, la llamó la teoría del caballo y el gorrión: “Si le das suficiente avena al caballo, parte de ella caerá a la calle para los gorriones.”

¿Cómo funciona el engaño?

Según la teoría económica neoliberal, el trickle down effect, o “efecto goteo”, aún vigente en el mundo occidental y fundamento de las políticas fiscales de Ronald W. Reagan en los años '80, supone que, favoreciendo a los más ricos, la economía genera beneficios que, cayendo hacia abajo como gotas, se transforman en una ventaja para todos. Nada más lejano a la realidad. Con Giovanni Vegezzi en Diagonal hay que decir que sucede todo lo contrario, que el 0,001% de la población mundial acumula una quinta parte de la riqueza del planeta, que las grandes fortunas ya superan los cien billones de dólares y que los poseedores de más de mil millones de dólares de patrimonio se concentra en la impresionante cifra de 1.125 personas. Además de las generosas prerrogativas fiscales, muchos de los nuevos ricos aprovecharon momentos de crisis política y económica para la apropiación, a precio de rebajas, de bienes públicos.
Ni el efecto goteo ni la paradoja del “keynesianismo financiero neoliberal” (dentro del cual regurgita la manida “confianza inversionista”) pueden resolver lo inmanente de la actual crisis: con excepción de las drogas y las armas, el capital ya no encuentra formas de inversión productivas que generen rentabilidad o que promuevan un nuevo ciclo largo para su expansión. Con Rémy Herrera (Afrique-Asie) hay que repetir que son precisamente estas políticas de bucle las que engendran todos los problemas económicos de la globalización: el déficit estadounidense, la deuda de los países del Sur, la liberalización de las transferencias de capitales, la privatización de los patrimonios comunes de la humanidad, e incluso el desmembramiento de la protección social y las pensiones. Por tal razón, y como única salida, “las finanzas están en guerra contra cualquiera que se oponga a ellas pretendiendo llevar a cabo un proyecto autónomo de desarrollo”.

Al efecto goteo ya no le es posible apalancar ese dictum del crecimiento sin límites. Según Enrique Leff (Peripecias), ante el fracaso del Protocolo de Kyoto y los esfuerzos por detener el calentamiento global antrópico, surge nuevamente la conciencia de los límites del crecimiento y emerge el reclamo por el decrecimiento. Acompañado del elogio de “lo pequeño que es hermoso”, el reclamo del arraigo en lo local y la crítica a los excesos tecnológicos, aquél retorna como un bumerán, más que como un eco de añejas propuestas de un ecologismo romántico y tontarrón


El rico y Lázaro.

 

Lean lo que dice en los Evangelios Lucas 16: 19-31, escrito hace mas de 2000 años:

19 »Había un hombre rico que se vestía lujosamente y daba espléndidos banquetes todos los días. 20 A la puerta de su casa se tendía un mendigo llamado Lázaro, que estaba cubierto de llagas 21 y que hubiera querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico. Hasta los perros se acercaban y le lamían las llagas.
22 »Resulta que murió el mendigo, y los ángeles se lo llevaron para que estuviera al lado de Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron. 23 En el infierno, en medio de sus tormentos, el rico levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. 24 Así que alzó la voz y lo llamó: “Padre Abraham, ten compasión de mí y manda a Lázaro que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy sufriendo mucho en este fuego.” 25 Pero Abraham le contestó: “Hijo, recuerda que durante tu vida te fue muy bien, mientras que a Lázaro le fue muy mal; pero ahora a él le toca recibir consuelo aquí, y a ti, sufrir terriblemente. 26 Además de eso, hay un gran abismo entre nosotros y ustedes, de modo que los que quieren pasar de aquí para allá no pueden, ni tampoco pueden los de allá para acá.”
27 »Él respondió: “Entonces te ruego, padre, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, 28 para que advierta a mis cinco hermanos y no vengan ellos también a este lugar de tormento.” 29 Pero Abraham le contestó: “Ya tienen a Moisés y a los profetas; ¡que les hagan caso a ellos!” 30 “No les harán caso, padre Abraham —replicó el rico—; en cambio, si se les presentara uno de entre los muertos, entonces sí se *arrepentirían.” 31 Abraham le dijo: “Si no les hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se *levante de entre los muertos.” »





Un estudio de 2012  indica que la riqueza de los más ricos no se escurre para mejorar la Economía, pero tiende a ser amasado y al abrigo de los paraísos fiscales, con un efecto negativo sobre el valor fiscal de la economía de las naciones.

El Eufemismo REESTRUCTURACIÓN.

En el WSJ de mayo aparece la noticia: "Glencore Xstrata develó un plan de integración de 100 días que coloca a ex-ejecutivos de Glenclore en control de la nueva empresa combinada y que espera generar al menos US $ 800.000.000,00 en sinergias. El grupo de minería y materias primas planea realizar una intensa reducción de costos, en parte a través de una reestructuración que eliminará muchos puestos y centralizará la operaciones en Suiza."


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