martes, 13 de diciembre de 2011

ALGUNAS EXPERIENCIAS DE VOTO ELECTRÓNICO EN EUROPA


Un sistema de voto electrónico debe contar con ciertas características mínimas tales como: a) Precisión, no debe ignorar ningún voto válido, contar votos inválidos e impedir la manipulación de los mismos; b) Seguridad política y verificabilidad, únicamente deben votar aquellos ciudadanos que se encuentren en el censo electoral y ejercer un solo voto, el cual debe ser comprobado por el mismo ciudadano; c) Privacidad, garantizar la secrecía y evitar la coerción; y d) Confiabilidad, el sistema en su conjunto debe ser aceptado por todos los actores involucrados por su eficacia técnica.

De forma general, estas características son compartidas por los diversos proyectos de votación electrónica que se han desarrollado en Europa. Desde sistemas con uso de papeletas con códigos especiales que son capturados por lectores ópticos, hasta sistemas totalmente electrónicos que utilizan la red de internet y pantallas sensibles al tacto; sin embargo, los sistemas de votación electrónica son muy variados que sería imposible resumirlos en pocas líneas.

Las primeras experiencias de voto electrónico en Europa se llevaron a cabo a inicios de los años noventa. En Suecia y Holanda en 1990, y en Francia en 1992 en Santerry durante la ratificación del Tratado de Maastrich que instituyó la Unión Europea. Bélgica es quizá el país que más experiencia ha acumulado en la implantación de sistemas de votación electrónica. Inició en las elecciones legislativas y municipales de 1991 con una prueba piloto en el cantón de Verlaine y en junio de 1994 en las elecciones para el PE, donde aproximadamente 14 millones de ciudadanos votaron y 1 de cada 5 lo hizo en urnas electrónicas.

El método empleado en Bélgica es el de tarjeta con banda magnética, que es entregada a cada elector en el momento de su identificación. Ésta graba su opción de voto utilizando una cabina electoral que dispone de una pantalla en la cual se presentan las distintas opciones, y un lápiz óptico con el que selecciona. Posteriormente acude a la mesa electoral donde se introduce el voto en la urna. Como resultado de las pruebas realizadas, se ha ido sustituyendo el sistema tradicional de voto con boleta por el de tarjeta magnética. Se utilizó en 1995 para las elecciones legislativas y de los consejos regionales y, en una de las últimas elecciones municipales celebradas en octubre de 2000, el sistema fue usado por poco más del 44% de los electores; aunque no se ha decidido su aplicación total debido a los altos costos que supone su implantación.

En 1991 se llevó a cabo una de las primeras experiencias de voto electrónico en España, en Villena, Alicante, como plan piloto. Posteriormente en las elecciones al Parlamento de Cataluña en 1995 y en Galicia en octubre de 1997 también en elecciones para el parlamento regional. La Generalitat Valenciana y la Oficina Valenciana para la Sociedad de la Información pusieron en marcha un sistema de votación en la totalidad de las elecciones autonómicas a las Cortes Valencianas en junio de 1999. En el país Vasco es quizá donde más se ha avanzado al respecto, ya que en 1998 se introdujeron cambio a la legislación con el objetivo de modernizar el sistema de votación el cual, según la misma administración vasca, combina "tradición y modernidad" al mantener el sistema de papeletas habitual pero incorporando una banda magnética que permite el escrutinio automático y la transmisión inmediata del voto a la computadora central de recuento de sufragios. Este sistema, utilizado tanto en Villena como en el país Vasco, es una urna electrónica que cuenta con un dispositivo que lee la información de la papeleta electoral y la guarda en un disco duro, que por seguridad no está conectado a la red de internet y tiene una fuente de alimentación independiente. Si bien las leyes españolas dejan bajo la jurisdicción de las Juntas Electorales Provinciales la forma de organizar las elecciones y hasta ahora son pocos los gobiernos locales que han adecuado su legislación a procedimientos de votación electrónica, el Senado español creó una comisión que en la actualidad estudia las posibilidades de aplicar este sistema a nivel nacional.

El gobierno alemán ha planteado abiertamente la posibilidad de utilizar un sistema de votación electrónica a nivel nacional, para ello solicitó diversos proyectos a las principales universidades del país y llevó a cabo un experimento en julio de 2001 durante las elecciones locales de Esslingen. Gracias a dicha iniciativa nació el proyecto denominado i-vote, que ya se venía desarrollando desde 1998 por el grupo de investigación Internet-voting y la consultora Data and Information Processing Leverkusen, quienes proponen un sistema de votación que combina el uso de la red de la internet y dispositivos independientes e inalámbricos.

En las últimas elecciones al PE, la empresa española Indra llevó a cabo varias pruebas piloto de voto electrónico en algunas ciudades de Francia y Portugal. De un total de seis proyectos experimentales y sin validez legal, el llevado a cabo en la localidad de Vandoeuvre-les-Nancy en Francia, se celebró de forma conjunta con el Ministerio del Interior de dicho país y fué de carácter vinculante, en el cual votaron alrededor de 15,000 europeos que eligieron a sus representantes en el PE mediante urnas electrónicas. Todas las pruebas se realizaron en distintos colegios electorales y mediante la utilización de un sistema de pantalla táctil denominado Point & Vote, que es un proyecto más avanzado respecto al que la misma empresa ha implantado anteriormente durante elecciones locales en España. Tanto en Francia como en Portugal, las experiencias tuvieron como objetivo central lograr un primer acercamiento de los ciudadanos con el uso de nuevas tecnologías en los procesos electorales, así como analizar la percepción de éstos últimos en cuanto a las tecnologías aplicadas al voto.


LOS PROYECTOS PARA EL P.E.: E-POLL, TRUE-VOTE Y CYBERVOTE

El éxito que han tenido los proyectos de votación electrónica en los países europeos, ha llevado a la Comisión Europea a proponer directivas que se encaminan a desarrollar sistemas para aplicarse en las elecciones al PE. Dada la magnitud del electorado que deberá abarcar un proyecto de dicha naturaleza, las iniciativas al respecto se engloban dentro del programa Information Society Tecnologies (IST) creado en 1999 específicamente para acercar a la sociedad europea a las nuevas tecnologías, por lo que serán reforzados con otras políticas igualmente ambiciosas.

Con un costo de 3.2 millones de euros y la participación de instituciones públicas y privadas de Francia, Italia y Polonia, en septiembre de 2000 inició el proyecto E-Poll ("Electronic polling system for remote voting operations") con una serie de demostraciones que terminaron en Agosto de 2002. E-poll fue desarrollado a través de un consorcio formado por Siemens Informatica, el Ministerio del Interior de Italia, la agencia AnciTel, Municipium de Polonia, Aquitaine European Comunication y France Telecom, con financiamiento de la CE. Se llevaron a cabo procesos de votación experimentales en localidades de los tres países participantes. Uno de ellos se celebró en Avellino, en el sur de Italia, el 7 de Octubre de 2001 durante un referéndum constitucional, donde alrededor de 300 electores, después de haber votado de forma tradicional, fueron invitados a emitir su voto con una tarjeta especial.

E-Poll se basa en un complejo sistema de redes de seguridad GSM o UMTS, y un sistema de identificación de votantes con tarjeta inteligente y captura huellas digitales. Las urnas pueden ser colocadas en lugares públicos -plazas o centros comerciales- y no necesariamente junto a las tradicionales casillas electorales. Previo a la elección, el ciudadano se registra en su junta electoral, donde se le entrega una tarjeta inteligente que contiene sus datos biométricos que se obtienen capturando en el sistema una huella dactilar. El sistema permite que los ciudadanos puedan votar en cualquier momento, el día de la elección o incluso con anterioridad, y en cualquier ciudad europea, ya que su voto es depositado en la urna electrónica de su localidad donde se encuentre registrado. Se vota insertando la tarjeta en la urna electrónica y poniendo la huella digital en un lector óptico, una vez que el sistema identifica al elector, este ejerce el sufragio que es encriptado y enviado a una base de datos bajo resguardo de las autoridades electorales, las cuales sólo podrán acceder a los resultados una vez terminado el proceso. E-vote es quizá el proyecto más ambicioso que existe en cuanto a votación electrónica se refiere, y el objetivo a largo plazo es enlazar urnas en cada país para armonizar las elecciones en todo el continente europeo.

El proyecto TruE-Vote ("A secure and trustable Internet voting system based on PKI") ha sido desarrollado bajo la cooperación de diversos organismos como PosteCom de Italia, Certinomis de Francia, CGIL Trade Unions, la Universidad di Milán, la Universidad de Amsterdam, la consultora Taylor Nelson Sofres Abacus, y algunas empresas más. Con el proyecto TruE-Vote se creó una plataforma de software basado en tecnología aplicada a la Internet y sistemas de identificación digital que ya han sido probados y utilizados en sistemas de comercio electrónico. Se desarrolló un protocolo especializado que permite la combinación de cuatro escenarios básicos de votación electrónica: urnas electrónicas específicamente instaladas, estaciones de votación independientemente instaladas y monitoreadas desde una base central, kioskos o locales públicos, y por último, desde PC's domésticas. Sin embargo, aún existe muy poca información respeto a este proyecto.

Un tercer proyecto es CyberVote, iniciado en septiembre de 2000 que propone el uso total de la Internet para llevar a cabo votaciones seguras, anónimas y totalmente comprobables, a través de terminales de Internet fijas y móviles. Desarrollado por un grupo de ingenieros especializados y cofinanciado por la Comisión Europea e industrias y organizaciones privadas, CyberVote está concebido para ser utilizado en las elecciones locales, regionales, nacionales y europeas. El proyecto se complementa con un análisis de las legislaciones en vigor dentro de los países participantes, con el fin de determinar las exigencias que el sistema debe cumplir y al mismo tiempo proponer las posibles enmiendas por su implementación en el cuadro legal de la UE y los países que la integran.

El sistema permite a los electores votar utilizando terminales de Internet en PC's, computadoras de bolsillo e incluso teléfonos celulares. Se fundamenta en un protocolo especialmente basado en instrumentos avanzados de criptografía, que vela la autenticación de los electores, la integridad y la confidencialidad de su voto durante su envío por la red, durante el recuento y la fase final del proceso. El sistema ha sido experimentado desde 2003 durante elecciones efectuadas en los sitios pilotos en Alemania, Francia y Suecia, que han implicado a más de 3000 electores y ha permitido obtener información para validar el sistema antes de considerar su industrialización.

Los tres proyectos reseñados reflejan dos diferentes visiones sobre la votación electrónica. E-Poll se basa en un complejo sistema de Intranet, una infraestructura de seguridad superior y un control centralizado y específico; mientras que TruE-Vote y CyberVote están más inspirados en sistemas operativos abiertos lo que permite crear diferentes escenarios. Aunque no existe mucha información técnica disponible, dichos proyectos podrían beneficiar los procesos electorales europeos. No obstante, los protocolos y los experimentos hasta ahora se han limitado a universos que poco se asemejan a aquellos de las elecciones institucionales. Un punto crucial será generar confianza en los votantes sobre los procedimientos de identificación y la ausencia de boletas. Englobados dentro del programa IST, pretenden contribuir en el mejoramiento de la democracia facilitando el acceso a las elecciones. En tal sentido, el acceso al voto electrónico debería en el futuro generar un aumento de la participación de los ciudadanos en las elecciones europeas, y en procesos de consulta a nivel comunitario. 


Para citar este artículo: Barrientos, Fernando, 2007, El voto electrónico y el déficit democrático europeo, Revista TEXTOS de la CiberSociedad, 12. Temática Variada. Disponible en 
http://www.cibersociedad.net
 
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada